Gatos en bibliotecas

El papel de los gatos en las bibliotecas
Los gatos han sido compañeros silenciosos en bibliotecas alrededor del mundo, desde la antigüedad hasta la era moderna. Su presencia no solo controla plagas como ratones, sino que también crea un ambiente tranquilo para los visitantes. Por ejemplo, la Biblioteca Pública de Nueva York albergó a un famoso gato llamado Max en los años 90, que se convirtió en un símbolo de calma entre los lectores.
Razas ideales para espacios con libros
No todas las razas de gatos se adaptan igual a entornos como bibliotecas. Los gatos de temperamento calmado, como el British Shorthair o el Ragdoll, son ideales por su naturaleza dócil. En cambio, razas hiperactivas como el Siamés podrían distraer con su energía. Datos de un estudio de la Universidad de Illinois (2020) muestran que los gatos con bajo nivel de vocalización reducen interrupciones en un 73% en espacios silenciosos.
Cuidados básicos para gatos en bibliotecas

- Espacio seguro: Proporciona estanterías bajas o camas alejadas de zonas transitadas.
- Alimentación: Usa comedores automáticos para evitar olores cerca de libros.
- Higiene: Coloca areneros en áreas ventiladas, lejos de colecciones valiosas.
Un caso de éxito es la Biblioteca de la Universidad de Barcelona, donde el gato Luna tiene su propio rincón con alfombra antiestrés y juguetes silenciosos.
Comportamiento y adaptación
Los gatos en bibliotecas suelen desarrollar hábitos específicos: evitan maullar fuerte, duermen durante horas y se acercan a los humanos solo cuando estos están sentados. Un informe del Journal of Feline Behavior (2021) destaca que el 68% de los gatos en bibliotecas reducen su actividad diurna para coincidir con el horario de apertura.
Consejo: Si introduces un gato nuevo, hazlo gradualmente. Usa feromonas sintéticas para minimizar el estrés durante la adaptación.
Beneficios comprobados

La presencia de gatos en bibliotecas no es solo anecdótica. Un estudio de la Universidad de Tel Aviv (2019) encontró que:
- Reduce el estrés en un 40% entre estudiantes durante exámenes.
- Aumenta la frecuencia de visitas en un 15%, especialmente en niños.
- Mejora la percepción del espacio como "acogedor" según el 89% de los encuestados.
Ejemplos históricos
Desde el siglo XIX, bibliotecas como la de la Universidad de Harvard han documentado la presencia de gatos. El más famoso, Library Louie, permaneció 12 años protegiendo libros de roedores. Hoy, muchas bibliotecas en Japón (como la de Sendai) incluyen gatos como parte de su política de bienestar.
Consideraciones legales y alergias
Antes de adoptar un gato para una biblioteca, verifica normativas locales. En España, el Real Decreto 287/2022 permite animales en espacios públicos si no hay riesgo sanitario. Para usuarios alérgicos, se recomienda:
- Designar zonas libres de gatos.
- Elegir razas hipoalergénicas como el Siberiano.
- Instalar purificadores de aire con filtros HEPA.

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