Enseñar a no subirse a la mesa

¿Por qué los gatos se suben a las mesas?
Los gatos son animales curiosos y territoriales. Subirse a superficies elevadas, como mesas, les permite observar su entorno, marcar territorio o buscar restos de comida. Razas activas como los siamés o los bengalí tienen mayor tendencia a este comportamiento debido a su energía innata.
Riesgos de permitir este hábito
Además de la falta de higiene (pelos, patas sucias), un gato en la mesa puede derramar objetos calientes o rompibles. Un estudio de la Universidad de Cornell (2020) señaló que el 34% de intoxicaciones en gatos ocurren por ingerir alimentos humanos dejados en mesas.
Técnicas para disuadir el comportamiento

1. Alternativas atractivas
Proporciona superficies elevadas aceptables: estanterías para gatos, torres de juego o repisas cerca de ventanas. Coloca juguetes o premios en estas zonas para incentivarlas. Ejemplo: los gatos ragdoll prefieren superficies mullidas; una almohadilla térmica puede redirigir su atención.
2. Refuerzo negativo no dañino
Usa métodos inofensivos como:
- Sprays de agua: Un leve rociado al intentar subirse (nunca en la cara).
- Sonidos disruptivos: Una lata con monedas o un "no" firme.
- Texturas desagradables: Cinta de doble cara o papel aluminio en el borde de la mesa.
3. Rutinas de alimentación
Evita dar comida en la mesa. Los gatos asociarán el lugar con el alimento. Según la ASPCA, los cuidados alimenticios deben limitarse a áreas designadas, como comedores elevados o el suelo.

Errores comunes al corregir
Castigos físicos: Golpear o gritar genera estrés y empeora el comportamiento. En razas sensibles como el persa, puede derivar en ansiedad.
Inconsistencia: Permitirlo "a veces" confunde al gato. Todos en casa deben seguir las mismas reglas.
Casos especiales: gatos mayores o con movilidad reducida
Si tu gato senior usa la mesa para alcanzar lugares altos, considera rampas o escalones seguros. Razas como el sphynx suelen buscar calor; una cama térmica en el suelo puede evitar que suban.
¿Cuándo consultar a un experto?
Si el comportamiento persiste por meses o viene acompañado de estrés (lamido excesivo, agresividad), acude a un veterinario o etólogo. Podría indicar problemas de salud o ansiedad por separación.

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