¿Por qué aman los lugares cálidos?

El instinto natural de los gatos por el calor
Los gatos tienen una preferencia innata por los lugares cálidos debido a su herencia evolutiva. Originarios de climas desérticos, como los ancestros de razas como el Mau Egipcio, desarrollaron una alta tolerancia al calor. Su temperatura corporal promedio ronda los 38-39°C, más alta que la de los humanos, lo que los hace buscar fuentes de calor externas para mantener su confort.
Un estudio de la Universidad de Lyon (2019) demostró que los gatos eligen pasar el 70% de su tiempo de descanso en superficies entre 30-36°C. Esto explica por qué suelen acurrucarse en mantas, ventanas soleadas o cerca de radiadores.
Beneficios del calor para su salud
El calor ayuda a los gatos a regular funciones metabólicas y aliviar molestias articulares, especialmente en razas mayores como el Persa o el Siamés. Algunos beneficios clave incluyen:

- Mejora la circulación: El calor dilata los vasos sanguíneos, favoreciendo la oxigenación de tejidos.
- Reduce el estrés: Un ambiente cálido disminuye la producción de cortisol, según investigaciones de la ASPCA.
- Facilita la digestión: Es común ver gatos dormir sobre el vientre después de comer para aprovechar el calor corporal.
Comportamientos típicos asociados al calor
Los dueños pueden identificar esta preferencia a través de acciones como:
- Buscar rayos de sol que se desplazan por la casa durante el día.
- Amasar superficies blandas (como mantas) para crear un nido cálido.
- Pegarse a electrodomésticos como laptops o televisores.
En razas de pelo corto como el Bengalí, estos comportamientos son más frecuentes durante el invierno.
Consejos para ofrecer calor seguro

Para satisfacer esta necesidad sin riesgos, considera:
- Camitas térmicas: Opta por modelos con temperatura regulada (no más de 40°C).
- Ubicación estratégica: Coloca su cama cerca de ventanas con luz matutina.
- Evita fuentes peligrosas: Nunca permitas que duerman sobre estufas o chimeneas encendidas.
Un dato útil: Las razas sin pelo, como el Sphynx, requieren hasta un 20% más de fuentes de calor externas que otros gatos.
Señales de que tu gato tiene frío
Aunque los gatos son resistentes, estos indicios sugieren que necesitan más calor:
- Temblores o postura encogida (patas bajo el cuerpo).
- Piel más fría al tacto en orejas y almohadillas.
- Menor actividad física y apetito.
En estos casos, incrementa gradualmente la temperatura ambiente o provee una manta térmica. Monitoriza especialmente a gatos ancianos o con artritis.

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